Quiropráctica y Salud

El punto de vista quiropráctico, ciencia, arte y filosofía

Palmer Quiropráctico

La profesión quiropráctica surgió en 1895 en Davenport (Iowa), gracias a los investigadores de los doctores B.L. y Daniel David Palmer.
En la actualidad, su práctica está extendida por los cinco continentes y su eficacia reside en los tres pilares sólidos en los que se basa. Ciencia por los conocimientos científicos de los que parte. Arte, por el largo aprendizaje de años de estudios universitarios que requiere la realización de un ajuste vertebral específico. Filosofía, porque la quiropráctica reconoce que el cuerpo es mucho más que la máquina más perfecta y sofisticada del universo, dispone de una capacidad de autoregeneración a la que se le llama comúnmente inteligencia Innata del organismo humano. Esa misma inteligencia que, a partir de la unión de dos células, ha podido dar lugar a tu bebé.
Este modo innato de actuar se genera a través del sistema nervioso: el cerebro y las redes de comunicación que lo conectan con en resto del cuerpo.
Los quiroprácticos se aseguran mediante su conocimiento el acceso al sistema nervioso para la correcta expresión de la salud, liberando al cuerpo de las interferencias que merman su capacidad de adaptación al entorno.

¿Qué es el sistema nervioso y para qué sirve?
El sistema nervioso humano es el más complejo del reino animal: se compone de un cerebro de intrincadas circunvalaciones, una fragilísima médula espinal y decenas de millones de neuronas interconectadas y en constante comunicación a través de los nervios. El sistema nervioso transmite mensajes entre diferentes partes que deben funcionar de forma coordinada. Se ocupa de integrar la información que llega del interior y del exterior del cuerpo y de dar una respuesta biológicamente adecuada.
Los dos elementos principales del sistema nervioso central (SNC), el cerebro y la médula espinal, son los centros de operaciones del sistema nervioso.
En su recorrido por el cuerpo, los nervios del sistema nervioso exterior o periférico transmiten impulsos nerviosos en dos sentidos.

La información sensorial viaja a SNC para ser evaluada y procesada, y las órdenes, para llevar a la práctica las respuestas motoras, viajan desde el SNC a los músculos y las glándulas. Este flujo continuo de información permite ajustar las funciones del cuerpo a medida que cambian las condiciones del interior o el exterior.
Cualquier tarea cotidiana requiere cientos de reacciones que serían imposibles sin la interacción coordinada de las diferentes partes del sistema nervioso.
De ahí, la importancia de esta ciencia. Mantener el SNC libre de interferencias desde el nacimiento asegura una vida más sana, tanto emocional como físicamente.

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