Coaching Maternal y Familiar

¿Mamá puedo ver la tele?

deberes

Hay que hacer las cosas ordinarias,
con un amor extraordinario.
Madre Teresa de Calcuta

A lo largo de los años de crianza de mis tres hijos, a veces pienso que tienen estrategias innatas para romper todos mis esquemas. Cada día un nuevo reto. Cada día un límite distinto que se quieren saltar. Se improvisa, porque no hay escuelas para padres y a ser padre se aprende siendo padre o madre, ya que no hay examen ni licenciatura que prepare para eso.

He asistido a muchos seminarios de formación continua, pero recuerdo especialmente uno que me cambió la visión de cómo actuar para que en casa mis tres angelitos no acabaran con mi paciencia. La doctora quiropráctica con especialidad en pediatría hablaba de la teoría del sí. Me lo apunté todo en mi libreta.

Escuché el método del sí. Y decidí ponerlo en práctica nada más llegar a casa. ¡Es muy sencillo!

Cuando viene tu hijo a preguntarte cualquier cosa, ‘¿Mamá puedo ver la tele?’ y tiene muchísimas cosas que hacer, como deberes, ducharse, practicar aquella canción en el piano y leer el libro de la biblioteca, sabes que no puede ver la televisión.

Pero si empiezas con: ‘¿Cómo vas a ver la tele con la cantidad de cosas que tienes por hacer? Si es que te he dicho mil veces…’ El niño ve los deberes como un impedimento entre él y su deseo, lógico por otra parte, de descansar.

Sin embargo, a cualquier pregunta como la que acabamos de mencionar me he acostumbrado a decir: ‘Y tanto que sí, cariño, acabamos los deberes, practicamos al piano, leemos un poquito y en cuanto acabemos nos pondremos a ver la tele si no se hace muy tarde’.

Tú ya sabes que no va a poder ver la tele. Pero con esa actitud positiva estás haciendo dos cosas: primero, que los deberes sean tareas normales que hay que acabar y, segundo, la coherencia de que no le engañas. ‘Si no se hace muy tarde’ te da la licencia de decir ‘vaya, hoy se ha hecho muy tarde para ver la tele, pero mañana nos organizaremos mejor y ya verás cómo nos da tiempo’. Es importante que vean que no mentimos y que cumplimos con los pactos alcanzados. Así, no hay berrinches. 

Cuando llegué a casa después de ese seminario inspirador, me propuse poner en práctica la estrategia del sí. Y para mi sorpresa funcionó. Ya no había más discusiones y me convertí en la mamá más buena del mundo, porque como explicaban el otro día a un amigo común al que su madre o deja ver la tele porque ‘primero es la obligación y luego la devoción’, ellos no sabían qué era la obligación ni la devoción, pero si iban con los deberes es que era algo importante…

Y ahí estaban mis hijos explicándole con cara de angelitos: ‘Ah, pues mamá siempre nos deja ver la tele. En cuanto acabamos los deberes y toda la faena. A veces no nos da tiempo porque es tarde, pero a nosotros sí que nos deja, y no tenemos ni obligación ni devoción, pero sí que tenemos que acabar las tareas’.

Me sentí como la protagonista de Encantada de Disney; cantaba y sólo me faltó hacerme un precioso vestido con la tela de mis cortinas.

Ponlo en práctica, funciona. 

 

Roser de Tienda

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