Coaching Maternal y Familiar Niños en todas sus edades Quiropráctica y Salud Salud en la Mujer

¿Odias la Navidad? Esta coach te enseña las claves para que se te pase volando

navidad-odio-cosmopolitan-roserdetienda

Reencuentros, fiestas, reuniones familiares. Espumillón, luces y belenes. Navidad. Miles de personas esperan ansiosas a que llegue el día 22 de diciembre para disfrutar del alegre canturreo del sorteo de la Lotería, porque saben que ese es el arranque de unos días de ilusión y magia. Pero otro nutrido grupo –quizá incluso mayor que el primero, aunque no se atrevan a confesarlo para no ser tachados de hatersexperimentan una desagradable sensación de cosquilleo en el cuello que les recorre toda la espalda y sueñan, anhelan con desesperación que llegue cuanto antes el día 7 de enero. Porque las navidades tienen muy buena prensa, sí, pero, ¿qué pasa con aquellos que no aguantan semejante empacho de bondad?

Sencillo: que están mal vistos. Por eso, callan. Fingen. Ponen buena cara. Y, encima, se sienten fuera del mundo. “No hay que sentirse mal porque no nos guste la Navidad dado que su concepto, tan extremadamente almibarado, no suele corresponderse con la realidad”, explica Roser de Tienda, especialista en salud de la mujer por la Barcelona College of Chiropractic y la autora de Hazte la vida fácil. La experta sostiene que “todo el mundo tenemos una imagen de cómo debería ser la Navidad y, al caer en la cuenta de que no la vives ‘como deberías’, entras en un círculo de estrés y de apatía que puede llegar a convertirte en el Grinch”. Por eso, y para evitarlo, de Tienda expone los cinco trucos definitivos para lograr que estas fiestas se te pasen más rápidamente y no acaben con tus nervios.

Haz de la Navidad un homenaje a los que echas de menos

Es el primer sentimiento que te aflige: la tristeza por las personas que no están. “Nuestra sociedad, por su forma de relacionarse con la muerte, provoca que estas fiestas sean más una losa que un momento para reencontrarte con más intensidad con aquellos a los que echas de menos”, comenta de Tienda. Ella anima a no evitar los sentimientos de dolor pero, más allá, aconseja aprender a enfrentarlos y canalizarlos del mejor modo: “Haz aquello que quizá hubieras hecho de estar aquella persona y conviértelo en una forma de recordarla con alegría en lugar de regodearte en la ausencia”, aconseja, y añade: “Recuerda anécdotas que te traerán esa especie de calorcito que te llevará además a pensar que, aunque no estén físicamente, sí están todavía dentro de ti”.

Rompe con las tradiciones antiguas y vive tus fiestas

Tampoco es necesario que te consagres a unas costumbres que, en realidad, no te gustan. “Quizá tengas puntos irrenunciables, determinadas cenas o comidas ineludibles, pero siempre podrás buscar tus momentos de esparcimiento”, afirma la experta. Puedes plantearte hacer un viaje, algún plan alternativo, siempre teniendo claro que no hay por qué martirizarse sin descanso desde el día 22 de diciembre hasta el 7 de enero. Todo se puede compaginar.

Piensa en el 2018 como una hoja en blanco

Pero sé realista y no te dejes llevar por la ola de buenos propósitos: “Tus metas deben ser realizables para evitar la frustración”, asegura de Tienda. No te fustigues, ya tienes suficiente. “Los objetivos de muchos son, normalmente, demasiado ambiciosos y difíciles de conseguir, y no hay que ponerse piedras a uno mismo si no quieres acabar en una espiral de frustración”, explica. La recomendación de la experta es empezar con metas asumibles, pequeñas, e ir aumentando su intensidad poco a poco. Todo para evitar ese diálogo interno que te situará, en diciembre de 2018, de nuevo envuelta en lamentos. ¿Para qué? ¿No será mejor ir poco a poco?

Gestiona los gastos y escalona tus compras

Quizá ya sea un poco tarde, pero puedes apuntarlo para el año que viene. La coach anima a “escalonar los gastos e ir comprando poco a poco, sin dejarlo todo para la última semana”. Así evitarás las prisas de última hora y terminar pagando el tripe o comprando regalos que, en realidad, no contentan a nadie. “¿Por qué no comprar un regalo ‘de Navidad’ en octubre, si sabemos que va a buscar a quien lo recibirá en diciembre o enero?”, se pregunta.

Supera los conflictos familiares y relájate

“El hecho de que te veas en escenarios que no te gusta no es el resultado de una confabulación del universo contra ti. Por eso, pasa olímpicamente de aquello que te moleste y evádete”, aconseja de Tienda, que añade: “Piensa que estás viva, que estás comiendo, que estás calentita y así, cuando venga tu tía Pili a soltarte su aburrida charla, podrás pensar que realmente tampoco es para tanto”. Anima también a intentar comprender a los demás y, sobre todo, a no imponer nunca tus opiniones, evitando los temas espinosos. “No te metas en líos; ten claro siempre que tú eres más adaptable que nadie y trata de pasar de puntillas sobre los comentarios que no te gusten, trabajando tu empatía o haciendo oídos sordos a lo que no te gusta oír”, sostiene.

En definitiva: procura ir a tu aire todo lo que puedas. No te pliegues ante los usos y costumbres de la Navidad, si no te gustan realmente. Y para esos momentos en los que no te quede otro remedio, trata de buscar tu propia felicidad a través del reflejo de la de los demás. “Ver la mirada emocionada de tu abuela tras regalarte una bufanda que pica horrores, la sonrisa de tu padre al verte junto a unos primos que en el fondo no soportas o la mirada de gratitud de tu hermana mientras tú hablas con el idiota de tu cuñado proyectará sobre ti una felicidad de la que también puedes beneficiarte”, concluye la experta. Por eso, respira. Y piensa que el día 7 está a la vuelta de la esquina.

( Lee la publicación en cosmopolitan, AQUÍ )

You Might Also Like

No Comments

Leave a Reply