Vacaciones y niños. Cómo preparar las vacaciones con tus hijos.

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Vacaciones de verano: abraza a la mala madre que llevas dentro y disfruta.

Se acercan las vacaciones de verano ¿Piensas en todo el trabajo y malabarismos desesperados que te esperan, o estás feliz pensando en que por fin podrás pasar tiempo de calidad con tus hijos mientras descansan de su rutina escolar? La idea del veraneo familiar largo, que es de hasta tres meses en algunas zonas del mundo a menudo divide a los padres.

Si bien es cierto que es hermoso tener a los niños en casa con un montón de tiempo libre, puede ser bastante agotador encontrar el tiempo de gestionarlo todo, conciliar, tener dinero suficiente para los campus extraescolares o buscar maneras de entretenerlos… especialmente si trabajas y tienes un presupuesto ajustado.

La investigación ha demostrado que el 73% de los padres tienen que reservar tiempo libre por separado en las vacaciones de verano para cuidar a sus hijos y en muchos casos tirar de abuelos, canguros o cursos de verano porque no pueden pedir reducción de jornada para cuidar de los niños. ¿Así que cuáles son las opciones?

¿Las vacaciones de verano deberían ser más cortas?

Algunos países como el Reino Unido están considerando acortar las vacaciones escolares a cinco semanas y trasladar los días libres a octubre y diciembre.
En la encuesta que hemos realizado entre las familias para realizar este artículo, para la mayoría de padres, la idea de un descanso más corto de verano es la solución perfecta.
Aunque también vemos que depende mucho de la profesión de los padres. Os comparto dos opiniones que me parecen que ilustran muchísimo la divergencia de opciones según la profesión que tengas:

– Sarah, una madre y ejecutiva de una empresa multinacional, paciente de nuestro Centro Quiropráctico de Barcelona me dijo la semana pasada: “Creo que a los niños les encanta el descanso, pero el verano es bastante largo. ¡Los niños se aburren y es agotador seguirles el ritmo! Nosotros enviamos a los niños con los abuelos al pueblo y luego en agosto hacemos vacaciones juntos y en septiembre les apuntamos dos semanas a un campus de extraescolares”.
– Ana, madre de tres niños y maestra de educación infantil nos dice “Las vacaciones de verano son muy largas ¡Aunque como maestra me encantan!

Estas dos opciones han sido las más frecuentes. La mayoría de padres tenemos tres o cuatro semanas de vacaciones al año. Con este panorama, la mayoría tomamos la opción de los campus de verano- o de invierno- porque nos ofrecen una variedad de actividades para mantener a los niños entretenidos mientras aprenden cosas nuevas y descubren nuevos amigos. Actividades deportivas, náuticas o aprendiendo idiomas, que pueden ser fuera de casa desde una semana a todo el verano. O la modalidad de hacerlo desde la misma ciudad con el mismo horario de la escuela y así no nos cambia la rutina de todo el año. Aunque muchas familias no pueden optar por estas opciones porque suelen tener un precio elevado.

Sin embargo, muchos padres consideran que eso es agotador para los niños, sobre todo después de acabar con el año escolar, y que se merecen no correr y tener tiempo hasta para aburrirse, como paso necesario para descansar y aumentar la creatividad.
Otros desean pasar días de ocio con sus hijos, ya sea jugando en casa o visitando una playa o parque local, sin apuntarlos a ningún otro sitio. Como es el caso de Merche, otra mamá de la consulta que me comenta “Tengo cuatro hijos (de ocho, siete, cinco y dos años) y me encanta no salir corriendo a las ocho en punto y disfruto enormemente de llevarlos a picnics, parques, granjas, ferias o a la playa, disfrutando del tiempo libre”.

En esa línea de vivir la vida de un modo más relajado ¿y si en lugar de temer las vacaciones escolares, disfrutamos del tiempo extra que estamos a punto de obtener con los niños? Lo único que tenemos que hacer es desatar y abrazar a nuestra mala madre interna. Eso quiere decir cambiar las rutinas para hacer las cosas menos rígidas y más divertidas, teniendo unas expectativas reales. No podremos tenerlo todo perfecto ni limpísimo, y sabes qué… No pasa nada si tú también te pones en modo vacaciones.

Pequeños consejos para sobrevivir a las vacaciones con niños.

Cuando mis hijos eran pequeños, planificaba las actividades de veraneo, con un horario más relajado -eso sí- para que no perdieran los hábitos que requieren rutina como la hora de la comida, la siesta, la merienda, el baño y la cena. Esto hacía que todos estuviéramos contentos por hacer cosas nuevas, pero sin el estrés de cambiar lo básico, lo que hacía que los niños lo vivieran como que los cambios son geniales y a demás no estresan.

  • Demos prioridad a todas las actividades propias del buen tiempo, es decir bañarnos, juegos con agua, ya sea en la piscina o en la playa porque además de cansarles, les encanta.
  • Cambia su ropa y zapatos que hagan que se sientan frescos y ligeros. Deja que vayan descalzos por la casa. Ayúdales a sentir cosas y texturas diferentes como la arena de la playa, las piedras de un río, regarse con una manguera en el jardín.
  • Compra unos botes de plástico grandes y haz que sean sus nuevos cofres del tesoro. Conchas en la playa, piedritas de colores, o cosas que encontréis por la montaña para poner en “el bote del tesoro” pueden ser la motivación para los paseos.
  • Guarda las películas o la televisión para los días de lluvia o para los momentos en que necesites hacer tu propio descanso. No hay nada más divertido que cocinar unas palomitas y quedarte con ellos haciendo un pijama party. Y será mucho más divertido si lo haces como en el cine. Baja las persianas, todos con sus palomitas y cuando haya silencio ¡empieza la película!
  • Monta comidas sencillas y aprovecha para hacerles partícipes. Ponles el delantal y deja que jueguen con harina y agua, que chafen garbanzos y lentejas, que ordenen las frutas y las verduras por colores, que pongan olivas sin hueso en un bol. Pídeles ayuda para hacer sándwiches para la merienda, para extender la mantequilla o a poner el queso rallado encima de la pasta.
  • Puedes ir a tiendas que tienen ejercicios Montessori, juegos de madera, o pinturas comestibles para que tengan ratitos creativos dibujando la playa a la que han ido, o lo que han hecho durante el día para colgarlo con un hilo en la pared y unas pinzas, en lo que será vuestra propia galería de arte veraniega.
  • Ahorra durante el año para poder hacer actividades extra y mientras sean pequeños, las acampadas, los campings, una casa en cualquier pueblo pequeño, son opciones económicas que permiten alargar los días que podemos estar fuera de casa. Para ellos -y al final para nosotros también porque estarán tranquilos y entretenidos- realmente es más divertido una piscina con manguera en un jardín, que llevarlos a rastras a Nueva York.

Pero, sobre todo, abraza el caos de hacer las cosas sin la perfección que te gustaría y disfruta de poder dar tu tiempo a los niños. Para ellos tu compañía y que hagas todas esas actividades con ellos, son lo que van a recordar más. El veraneo y conciliar con la vida que llevamos los padres es un reto que tenemos que planificar cada año, según la edad de cada hijo. Pero si nos relajamos e intentamos que pueda ser divertido hasta para nosotros, te pasará como a ellos ¡No querrás que se acabe!

Y si todavía no sabes cómo lo vas a hacer, escríbeme, ¡te ayudaré a hacerte la vida más fácil!

¡Felices vacaciones!

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