Cómo organizar comidas con niños

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La planificación de las comidas es uno de los trabajos de la casa que más me gusta. Me encanta cocinar, improvisar y ser creativa.
Lo que pasa es que con la vida familiar y los horarios que llevamos lo más fácil es planificar y organizar ciertas cosas, si no quieres que el presupuesto se dispare y acabes comiendo pasta cada día.
Así que ahora que soy mamá y sé lo difícil que es planificar y hacer tres comidas al día; cuando pienso en la libreta de los menús de mi madre ¡me quito el sombrero! porque era un trabajo full time eso de criarnos sanas y fuertes.

Por lo general, mi planificación de comidas consiste en ver cómo combinamos los alimentos para que comamos de todo y no nos saturemos de nada. Pero honestamente me siento un poco abrumada pensando en que toda la responsabilidad de ese “somos lo que comemos” recae, en la mayoría de casos, en las mujeres.
Por si te ayuda, te comparto algunas de las claves que me han ayudado a hacer crecer de un modo saludable a mi familia numerosa.

Consejos y sugerencias:

  • Si puedes, ves de compras con tiempo y tranquilidad. Márcate un presupuesto.
  • Si tienes un mercado con buenos productos frescos aprovéchalo, si te van conociendo cada vez será más fácil comprar.
  • Cocina fondos tipo arroz blanco, legumbres, pasta, sopa y sofritos, y tenlos congelados para montar un plato rico en cinco minutos.
  • Acostúmbrate a hacer la compra de las cosas grandes y que pesan por internet y guarda la lista. Así semana a semana, puedes pedir los mismos básicos y añades o quitas lo que necesites. Eso de no tener ni que pisar el supermercado, poder comprar a la hora que quieras o puedas, y además que te lo traigan a casa es muy práctico.
  • Prepárate: limpia tu congelador y haz sitio en la nevera. Yo tengo la suerte de tener un congelador grande ¡Pero necesitas hacer espacio y que los cajones estén ordenados por temas para que encuentres todo rápido!
  • Las bolsas zip son más prácticas que los Tupperware y otros recipientes de plástico. Pero si vas a hacer platos tipo sopas, caldos, purés o estofados, lo mejor son los Tupperware de vidrio.
  • Limpia sobre la marcha: Aunque tu cocina sea grande, es genial tener la cocina despejada de cacharros al final de haber cocinado todo.
  • Puedes seguir las recetas de un libro de cocina, pero es importante ajustar el gusto de cada uno. Añade especias y condimentos que sepas que van a hacer que todo el mundo disfrute. Hay muchas recetas básicas y fáciles, pero es mejor si les puedes dar tu propio toque personal.
  • Varía y guarda algunos alimentos para las ocasiones especiales. Quiero decir que si cada día haces guacamole al final no es ninguna sorpresa. Pero si hace días que no lo haces, en cuanto lo pongas en la mesa ¡les encantará!

Cuando consigo planificar la cocina de toda la semana, me siento aliviada.

¡Es genial tener un plan! Puedes tener una lista en la nevera y hacer que los niños te ayuden a tachar cosas mientras las coméis y también votar lo que más les gusta y lo que no, así la próxima vez puedes hacer modificaciones para que vayan comiendo de todo participando en su preparación.

Y si algo no sale bien ¡no te preocupes y se creativa!

Un día se me pasó apagar el horno, y el pollo me quedó de lo más churruscado. Le añadí unas patatas fritas y lo puse en la mesa. Al verlo los niños me preguntaron “mamá ¿qué es eso?” y yo con cara de felicidad les dije “mi nueva receta de Pollo Crunchi”.
Ellos se miraron entre ellos en plan -tiene una pinta horrible, pero si ella está tan feliz habrá que comérselo- y se lo comieron tan bien, y como estaba inusualmente crujiente e hicimos todo un evento feliz de lo que podía haber sido un estrés o un desastre, la verdad es que la nueva receta triunfó.

Así que, desde entonces, “El pollo Crunchi” se convirtió en algo para hacer expresamente cuando les apetecía mucho y como casi nunca les hacía patatas fritas, lo acompañaba con un buen plato cortaditas muy finas y yo feliz de coronarme como la mejor cocinera del mundo.

Mi hija mayor está leyendo este artículo a punto de colgarse y me dice, “¡Mamá, y el arroz salvaje!” Y es verdad, que como historias del pollo crunchi tenemos un montón y cuando se hacen mayores las recuerdas con cariño. El arroz salvaje fue un día que me llamó de sopetón que venía a comer con una amiga y yo compré ese arroz de dos colores integral sanísimo pero que ella no había probado. Pues vamos, ¡a día de hoy las dos recuerdan el arroz salvaje de ese día! Lo importante es que ellos sepan que lo has cocinado con la mejor intención y que tu te quites presión haciéndote la vida fácil. ¡Nuestro lema!

Ya ves, la actitud y la creatividad en la cocina pueden convertir un pollo medio quemado en algo extraordinario. Lo más importante en la vida es ¡Ser feliz y divertirse!

Cualquier duda, me encanta contestaros, podéis escribirme aquí.

¡Feliz cocina a todas!

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