¿Sabes qué comer para encontrarte mejor?

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Somos lo que comemos

El mundo está lleno de cosas buenas para comer y nuestro cuerpo necesita comida cada poco tiempo. Parece una relación estable que durará toda la vida. Entonces ¿por qué el mundo de la alimentación está siempre en continuo cambio y muchas veces ya no sabemos qué comer o a quién escuchar?

A medida que la ciencia avanza, tenemos más estudios de cómo la alimentación afecta en el grado de salud que tenemos. La nutrición se ha convertido en una de las muchas herramientas con las que contamos para prevenir y luchar contra las enfermedades además de brindarnos bienestar emocional y físico.

Cada nuevo estudio acerca de los nutrientes y de las funciones que desempeñan dentro de nuestras células, nos permite diseñar una nutrición a medida según el momento en el que nos encontremos. Las distintas etapas por las que el cuerpo humano pasa la infancia, la adolescencia, embarazo y lactancia, la madurez o la vejez, requieren nutrientes distintos. Así como nuestra complexión y sexo. Que hacen que varíen los nutrientes que nuestro organismo necesita para que optimicemos nuestra energía y salud mediante una dieta eficaz para ese momento en el que estemos.

Así mismo si nuestro cuerpo está enfermo puede ser por dos causas:

  • Estás comiendo mal. Sistema inmune bajo, Diabetes Mellitus2, bocio (agrandamiento de la glándula tiroides), anemia, hipercolesterolemia, hipertensión, ictus, dolor articular, cáncer, osteomalacia, raquitismo, beriberi, osteoporosis o la enfermedad coronaria, entre otras muchas enfermedades del siglo XXI.
  • Tienes intolerancias o alergias alimenticias que no conoces y necesitas hacer un mapeo del sistema inmune o de tus procesos digestivos, para saber porqué tienes un colon irritable, psoriasis, eccemas, dermatitis atópica, acné, migrañas, mareos, rinitis, asma, diarrea o estreñimiento crónico, entre otros.

Además de evitar los nutrientes a los que eres sensible, en la actualidad, los avances de la medicina a nivel nutricional pasan por la creación de desensibilizadores orales o inmunoterapia. ¿Para qué? Para intentar modificar la respuesta del sistema inmunitario a las intolerancias de las personas con alergias persistentes en el tiempo.

La clave está en el sistema inmunológico.

Y es que de ahí viene todo el problema. Del sistema inmune. Como definición diremos que el sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo contra las infecciones y los procesos de replicación no necesarios del organismo. Por medio de una serie de pasos, nuestro cuerpo combate y destruye organismos infecciosos y/o invasores antes de que causen daño. Es decir que, cuando su sistema inmunológico está funcionando adecuadamente, nos protege de las infecciones o replicaciones celulares que pueden causarnos enfermedades.

Si el sistema inmunológico no funciona adecuadamente, no puede distinguir a las células propias de las ajenas. En vez de luchar contra antígenos externos, las células del sistema inmunológico o los anticuerpos que producen, pueden ir en contra de sus propias células y tejidos por error.

A este proceso se le conoce como autoinmunidad. Y los componentes involucrados en la ofensiva se llaman linfocitos autoreactivos o autoanticuerpos. Esta respuesta errónea del sistema inmunológico contribuye a varias enfermedades autoinmunes. Como por ejemplo varias formas de artritis, según fuentes de la American Arthritis Foundation.

Cómo ayudarnos a saber si nuestro sistema inmune está bien,

Lo primero que tenemos que hacer es una analítica completa porque además de ejercer funciones que preservan la vida, la sangre también indica si alguna enfermedad está afectando la calidad de la misma. Por ello, cuando notemos que no estamos del todo bien, o el médico solicite algún tipo de análisis de sangre para diagnosticar enfermedades, es preciso acudir al laboratorio inmediatamente, para confirmar que nuestra salud es óptima.

La analítica más común analiza:

  • Química sanguínea. Estudio de la sangre que valora diversas sustancias liberadas por varios tejidos en el cuerpo. Cuyas cantidades pueden reflejar alguna anomalía en los mismos.
  • Recuento de plaquetas. Es útil para diagnosticar y/o monitorizar los trastornos en la coagulación.
  • Recuento sanguíneo completo. Mide tamaño, número y madurez de las diferentes células sanguíneas, y puede solicitarse para determinar trastornos en producción o destrucción de las mismas.
  • Recuento sanguíneo diferencial. Ayuda a diagnosticar anemia y cáncer en la sangre, así como a monitorizar la respuesta de un paciente hacia quimioterapia (administración de compuestos químicos) y radioterapia (tratamiento mediante rayos X).
  • Serológico. Se usa para buscar anticuerpos producidos por el sistema inmune (aquel que nos defiende de infecciones). En respuesta a microorganismos que causan enfermedades específicas, por ejemplo, hepatitis C.

Si alguno de estos campos sale alterado, entonces se podrán pedir pruebas más específicas para saber el alcance de la enfermedad. Y así empezar a tomar las medidas necesarias para recuperarte.

La nutrición y las modas

Si en algo podemos definir modas en la nutrición es en la generación Millenials. ¡No creo que haya ninguno de ellos que no coma aguacate!

Pinterest, Instagram o Facebook nos llenan diariamente con recetas de lo más verde y saludable posible. Y no sabemos qué hacer si comer carne o no. Si ser veganos. O macrobióticos, flexiterianos, vegetarianos puros u ovo lácteos. Hacer la dieta paleo. O la cetogénica. O alcalina o ácida, no comer y tomar sólo batidos… Nadie sabe qué hacer ¡Es demasiado difícil!

Al final, ¿qué hacemos, a quién escuchamos?

Creo que lo más acertado es escuchar a tu cuerpo. Después de hacerte una analítica y de verificar tu sistema inmunitario sabrás que si tienes alguna enfermedad, parte de la curación va a entrar por tu boca.

Es decir, si tienes cáncer tendrás que hacer una puesta a punto. Limpiar, vaciar, y llenar de nutrientes que “trabajen” para tu curación. En vez de darle faena al cuerpo en digerir según qué. Y que además te ponga la acidificación por las nubes. Y si sabes qué es lo que nutre a los tumores, mantendrás a raya la glucosa, el gluten y los alimentos procesados. O si tienes dolor articular, los colores serán tu medicina, es decir frutas y verduras en zumos, crudas en ensaladas, en smoothies, salteadas y nada más que proteína vegetal cuando hay brotes de dolor y dos veces por semana si ya ha pasado lo peor.

Lo mejor,

Es buscar un buen nutricionista a poder ser naturópata. Que te ayude a diseñar un planning de dieta y nutricéuticos especialmente para ti y tus necesidades-en este momento-. Porque puede ser que en unos meses tu cuerpo necesite de otros nutrientes o suplementos.

Somos lo que comemos, eso es así. Así que, para empezar, piensa cada vez que vayas a comer algo ¿me va a ayudar? ¿me aporta alguna vitamina? ¿me sienta bien? ¿tengo hambre o sólo como por comer? ¿qué quiero conseguir comiéndome esto? Comer sin atracarse, sin hacerse daño a uno mismo con la conciencia de nutrirte en cuerpo y alma. Y sin acabar de llenar el estómago como promueve la periodista japonesa Junko Takahashi en su libro “El método japonés para vivir 100 años” (de Planeta), son buenas acciones que puedes empezar desde hoy mismo, mientras consultas con un profesional de la nutrición, qué más puedes hacer para curarte.

¡Feliz febrero familia!

 

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